El ladrillo que lo aguanta todo (Leg godt)
En casa somos muy fans de Lego, MUY FANS. Desde bien pequeños, Javi y Leonor han tenido siempre juguetes Lego, desde los Duplo más básicos hasta ir evolucionando hacia sets más completos y detallados de Lego System o Lego Friends, y en todos estos años hay un patrón que se repite. Abrimos un set, lo montan (o lo montamos juntos) y al poco tiempo ya está desmontado, listo para ser convertido en algo nuevo, especialmente en el caso de mi hijo. Mi mente de "adulto ordenado y responsable" cortocircuita cuando ve todo el esfuerzo de montar algo minuciosamente tirado por la borda de semejante forma. Una hazaña de ese calibre merece ser expuesto como la pieza central de un museo en un lugar privilegiado del hogar, pero la mente de los niños no funciona igual. Y es aquí cuando me surge la pregunta: ¿cuál es la forma correcta de jugar con Lego?
Siempre que me enfrento a esta situación vuelvo a mi infancia y a mis momentos de juego con los Lego y recuerdo haber hecho exactamente lo mismo que hacen mis hijos. Cuando recibia un set, lo montaba y al poco tiempo acababa hecho pedazos y reconstruido como algo completamente nuevo. Solo con el paso de los años he ido adquiriendo esa necesidad de mantener las cosas ordenadas y estructuradas, "cosas de la edad" que dirían algunos.
Es curioso como la forma de jugar evoluciona en base a múltiples factores. Yo por ejemplo siempre aprecié la libertad que daban los Lego, pero el entorno controlado de las figuras de acción también me atraía muchísimo. Juguetes como los Masters del Universo (cuando era muy pequeño) y las Tortugas Ninja (ya con unos años más) me podían proporcionar horas y horas de diversión sin tener que pensar en qué es lo que quiero construir. Echando la vista atrás se podría decir que siempre fui más jugador que constructor y con el paso de los años he aprendido a apreciar mucho más el proceso y el camino que ofrece construir un set que el resultado en si.
Lego consiguió unir lo mejor de los dos mundos con su famoso Lego System: los que disfrutan construyendo siguiendo una serie de pasos establecidos, y los que juegan, destruyen y reconstruyen sin un orden aparente pero con una claridad asombrosa.
Mucha gente intenta generar polaridad entre los juguetes de construcción y los muñecos de acción más tradicionales, con la rivalidad Lego vs. Playmobil como uno de los ejemplos más claros, pero Lego consiguió unir lo mejor de los dos mundos con su famoso Lego System: los que disfrutan construyendo siguiendo una serie de pasos establecidos (como yo), y los que juegan, destruyen y reconstruyen sin un orden aparente pero con una claridad asombrosa (mi hijo). Es cierto que hay ocasiones en las que chocamos, porque yo no entiendo que tenga piezas desperdigadas por su habitación y él no concibe que yo monte un set y lo ponga en una estantería. Agree to disagree.
Pero ¿qué dice Lego sobre su sistema de construcción? ¿existe una forma correcta de jugar con ellos? Para empezar, el nombre viene de las palabras danesas "leg godt" que significan, literalmente, "jugar bien". Pero no hay una indicación clara sobre qué hacer con sus sets, es más hay corrientes de jugadores que defienden que la imagen y las instrucciones de los sets son una mera sugerencia y debe ser el jugador quien decida qué hacer con todas sus piezas. También existe la opinión de que lo importante son la diversión, independientemente de como se consiga, y la creatividad. Una cosa es segura, los Lego son una buena forma de pasar tiempo en familia y fomentar la creatividad, bien sea montando, jugando, destruyendo, o recogiendo.
Aunque Lego pueda parecer un juguete a simple vista, sus sets de construcción hace años que han trascendido a un status superior. Lo que antiguamente se regalaba en navidades, se construía en vacaciones y acababa olvidado en un desván, ahora son piezas de colección. Todos esos niños que crecieron montando y olvidando Lego en los 70, 80 y 90 ahora tienen dos cosas que antes no tenían: poder adquisitivo y hambre de nostalgia. Enter AFOLs.
El término AFOL (Adult Fans Of Lego) no fue creado por la marca sino por la propia comunidad, que lleva décadas organizando convenciones, creando MOCs (My Own Creation, sets diseñados íntegramente por fans) y generando un ecosistema paralelo al oficial. Lego tardó un tiempo en abrazarlo abiertamente, pero cuando lo hizo, lo hizo a lo grande. La línea Adults Welcome, lanzada con fuerza en los últimos años, es su declaración de intenciones: sets de alta complejidad, temáticas más maduras (arquitectura, arte, botánica, iconos de la cultura pop) y un precio acorde a un comprador que no necesita que sus padres le regalen el juguete. Si a eso le sumamos un listado interminable de franquicias para todos los gustos (desde Star Wars, Harry Potter o El Señor de los Anillos, hasta Los Simpson, Disney o Super Mario) y la iniciativa Lego Ideas, tenemos la tormenta perfecta.
A mi no me avergüenza reconocerlo: soy un AFOL y abrazo el concepto aunque no haya caído todavía en el mundo de las convenciones y los MOCs. Tengo sets montados en una estantería a los que mis hijos no tienen acceso y disfruto del proceso de construcción con una paciencia que de niño no tenía. Pero cuando me siento con mis hijos a montar algo juntos vuelvo a tener diez años, y lo que echo de menos es poder jugar sin ataduras y disfrutando del caos cuando un set se desmorona. Quizá la diferencia entre ellos y yo no es tan grande como pensaba.
Todavía recuerdo como de pequeño me imaginaba como serían sets de Lego de las películas que más me llamaban la atención. Por aquel entonces Indiana Jones estaba en lo más alto y recuerdo ver claramente una oportunidad para Lego, pues tenían todos los ingredientes, solo había que darle un ligero toque de magia. Con las piezas y minifiguras que existian se podría recrear el Arca Perdida o el Templo Maldito, incluso recuerdo pensar que Batman era otra oportunidad perdida para Lego a principios de los 90. Esos sets, junto con muchísimos otros de multitud de franquicias, tardaron en llegar pero llegaron. Y con ellos llegó algo que si que no había imaginado de niño: un mercado que convertiría esos sueños en activos financieros.
No tengo muy claro si la especulación descubrió a Lego o si Lego descubrió la especulación.
Esto es algo muy común en coleccionismo y Lego, por como ha evolucionado con los años, no se iba a librar de ello. Me refiero a la especulación. No tengo muy claro si la especulación descubrió a Lego o si Lego descubrió la especulación, pero lo que está claro es que hoy en día es un problema que afecta a todos y en especial a lo que debería ser el público CORE de Lego: los niños.
Cuando la marca establece un calendario de vida útil para los sets que varía entre 1 y 3 años, cuando los comercios tienen un stock limitado, y cuando el lanzamiento de un set cotizado genera más buzz en redes sociales que diversión en los hogares, es que algo se ha perdido. Sí, Lego es hoy más popular que nunca, pero no por los motivos naturales y es algo que como fiel jugador (o constructor), me genera una pena enorme.
Lego ha tenido, tiene y tendrá mil oportunidades para evolucionar y crecer con sus distintos tipos de audiencias. Consiguió enganchar a los niños de los 70, 80 y 90 lanzando sets de sus películas, series y videojuegos favoritos, consigue enganchar a los adultos que quieren construir sin sentir que tienen un juguete entre manos, y tambien consigue mantener a los niños de hoy conectados a base de usar las franquicias más potentes. Incluso ha intentado incorporar la tecnologia a su sistema (en casa somos Team Lego Mario) aunque los resultados han sido bastante desastrosos. Resulta curioso ver como se empeñan en incorporar la tecnología en sus productos, como si fuesen conscientes de que las nuevas generaciones no fuesen capaces de conectar con algo 100% analógico.
El invento más reciente que promete ser una revolución es un ladrillo inteligente, que dependiendo de donde se monta genera ruidos y luces que prometen elevar la calidad del juego. Y yo me pregunto ¿realmente necesitamos un ladrillo que emita ruiditos cuando gran parte de la gracia de jugar con Lego, o con cualquier otro juguete, está en poder ponerle tú mismo la banda sonora? Creo que se nos ha ido un poco de las manos.
Al final, después de todo lo que hemos visto, la pregunta que planteaba al inicio de este post sigue en pie: ¿existe una forma correcta de jugar con Lego? Mi hijo diría que sí, y que es la suya. Yo barrería para casa y diría que no, que es la mía. Lego lleva más de noventa años llamándose "jugar bien" y en todo ese tiempo ha conseguido algo bastante más difícil que definirlo: que cada uno encuentre su propia respuesta usando las mismas piezas.
Yo, despues de todos estos años, sigo buscando la que mejor encaje conmigo. Aunque cada vez que me siento con mis hijos y un set recién abierto, tengo la sensación de estar cada vez más cerca.